El automovilismo argentino atraviesa una jornada de profunda tristeza. Jorge Pedersoli, uno de los preparadores de motores más importantes de la historia del Turismo Carretera, murió este jueves a los 84 años. Con 14 campeonatos en la categoría y más de cinco décadas de trayectoria, su nombre quedó ligado a grandes pilotos, autos emblemáticos y algunos de los capítulos más recordados del deporte motor nacional.
Pedersoli construyó una carrera prácticamente inigualable dentro del Turismo Carretera. Sus títulos se repartieron entre las principales marcas que protagonizaron la categoría: 10 fueron con Chevrolet, tres con Dodge y uno con Ford. Su capacidad para desarrollar impulsores competitivos trascendió las rivalidades entre fabricantes y le permitió ser protagonista en distintas épocas del automovilismo nacional.
Su actividad en el TC comenzó durante la década de 1950 y se extendió hasta bien entrado el siglo XXI. En ese extenso recorrido, acompañó a algunos de los pilotos más reconocidos y fue una figura fundamental detrás de numerosos éxitos.
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El Trueno Naranja y el 7 de Oro, dos autos inolvidables
La historia de Pedersoli quedó estrechamente relacionada con algunos vehículos que forman parte del imaginario colectivo del Turismo Carretera. Uno de ellos fue el Trueno Naranja, el Chevrolet con el que Carlos Pairetti logró el campeonato de 1968.
El otro fue el célebre 7 de Oro, conducido por Roberto Mouras, quien en 1976 consiguió seis victorias consecutivas, una marca que todavía permanece como una de las grandes gestas de la categoría.
Pedersoli también formó una exitosa sociedad con el preparador Omar Wilke. Juntos trabajaron para pilotos como Pairetti, Carlos Marincovich, Francisco Espinosa y el propio Mouras.
Más adelante, ya instalado con su propio taller en San Martín, continuó desarrollando motores de manera independiente. Allí fue responsable de los impulsores con los que Carlos “Toro” Casares consiguió tres campeonatos consecutivos entre 1983 y 1985, esta vez al mando de un Dodge.
Los grandes campeones que confiaron en sus motores
La relación de Pedersoli con Chevrolet tuvo varios capítulos destacados. Después de sus trabajos junto a Mouras, a quien acompañó hasta el accidente fatal del 22 de noviembre de 1992, también fue protagonista de los éxitos de Juan María “Flaco” Traverso.
El piloto de Ramallo obtuvo cuatro campeonatos con motores preparados por Pedersoli: tres con Chevrolet y uno con Ford, correspondientes a 1995, 1996, 1997 y 1999.
La sociedad también alcanzó el éxito en el TC 2000. En 1995, Traverso se consagró campeón con un Peugeot 405, en otra muestra de la capacidad del preparador para trabajar con diferentes marcas. La lista de pilotos que alcanzaron la gloria con sus motores también incluye a Guillermo Ortelli, Christian Ledesma y Osvaldo “Pato” Morresi.
Una vida dedicada al automovilismo argentino
El vínculo con General Motors fue uno de los ejes centrales de la trayectoria de Pedersoli. Los motores Chevrolet fueron el escenario de algunos de sus mayores éxitos, aunque su recorrido también demostró que podía obtener resultados con las marcas rivales.
Su influencia no se limitó a los números. Durante décadas, los preparadores tenían un rol determinante en el rendimiento de los autos y Pedersoli se convirtió en uno de los grandes referentes técnicos de esa época.
En 2025 recibió un reconocimiento de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, que le entregó un diploma por su trayectoria deportiva junto al preparador José Miguel “Polaco” Herceg.
Durante aquel homenaje, Pedersoli habló también del costado menos conocido de su profesión y del sacrificio familiar que implicó dedicar su vida a las carreras. “Sé que el trabajo mío no fue fácil. Falté mucho tiempo a mi hogar. Sacrifiqué mi familia”, había reconocido.
El histórico preparador explicó que las competencias muchas veces comenzaban los viernes y que los viajes podían obligarlo a salir incluso los jueves. El regreso se producía los lunes y, casi sin descanso, debía volver al taller.
Su reflexión fue especialmente emotiva: “Me arrepiento de no haberlas visto crecer. Eso es fundamental para mí”.
El automovilismo argentino despide a Jorge Pedersoli
La Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC) expresó su pesar por la muerte de Pedersoli, cuya trayectoria estuvo directamente relacionada con la evolución técnica de la categoría durante varias décadas.
Sus 14 títulos resumen apenas una parte de su legado. Pedersoli fue mucho más que un preparador: fue uno de los hombres que ayudaron a construir la historia del Turismo Carretera desde el taller, detrás de escena, junto a pilotos que terminaron convirtiéndose en leyendas.
A los 84 años, su muerte deja una enorme tristeza en el automovilismo argentino. Su nombre, sin embargo, permanecerá asociado para siempre a los grandes motores, a los campeones y a aquellos autos que hicieron historia en las pistas del país.
