Con sus hijos sentados en la primera fila de la rueda de prensa tras la victoria de su selección sueca por 3-2 sobre Polonia, gracias a un dramático gol en los últimos minutos que le valió el pase a la fase final del Mundial, el seleccionador Graham Potter disfrutaba del éxito de lo que parecía una tarea imposible cuando asumió el cargo en octubre.
Jon Dahl Tomasson había sido destituido tras cuatro partidos de una desastrosa campaña de clasificación para el Mundial de seis encuentros que dejó a su equipo con un solo punto y una mínima esperanza de disputar la repesca a través de la Liga de Naciones. El inglés Potter tomó el relevo, agarró el último hilo de esperanza que quedaba y lo convirtió en oro.
"Es la mejor noche de mi vida y he vivido algunas noches maravillosas, ya sabes, historias con el (club sueco) Östersund y aventuras europeas y la Liga de Campeones, victorias en la Premier League, pero esto simplemente se siente como algo más", dijo Potter a los medios.
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"Se puede sentir el ambiente en el estadio. Es muy raro ir a un recinto futbolístico y sentir eso. Creo que cuando eres una selección nacional (...) trabajas por algo más que por ti mismo, así que cuando sumas todo eso y le añades el contexto del partido, el entorno y el ambiente, fue simplemente un momento especial", agregó.
Cuando sonó el pitido final, el himno del Mundial de 1994, en el que Suecia quedó tercera, retumbó por los altavoces del estadio, y tanto jugadores como aficionados se unieron al alegre coro de "When We Dig for Gold in the USA" ("Cuando buscamos el oro en EEUU").
Los siete años de Potter en el Östersund le ayudaron a hacerse un nombre como entrenador y le llevaron a clubes más grandes como el Brighton & Hove Albion, el Chelsea y el West Ham United de la Premier League inglesa, pero también le inculcaron un amor por el fútbol base sueco que le condujo a su puesto como seleccionador nacional.
La única oportunidad que tenía Potter cuando asumió el cargo era la posibilidad de disputar una repesca gracias a la victoria de Suecia en el Grupo C de la Liga de Naciones, una vía de acceso al Mundial ofrecida a los ganadores de grupo de ese torneo que no terminaran entre los dos primeros de sus grupos de clasificación para el Mundial.
Al ser emparejados con Ucrania y con la perspectiva de enfrentarse a Polonia o Albania si ganaban, Potter y su cuerpo técnico se pusieron manos a la obra para crear un plan de juego que sus jugadores pudieran ejecutar.
Se descartó el complejo marcaje hombre a hombre de Tomasson y se introdujeron conceptos más sencillos de defensa zonal. Las lesiones de Dejan Kulusevski y Alexander Isak pueden haberle privado de dos de los grandes talentos ofensivos del país, pero la presencia de Viktor Gyokeres facilitó el plan de ataque: pasarle el balón y dejar que él se encargara del resto.
Gyokeres cumplió, marcando un hat-trick para eliminar a Ucrania y apareciendo en el minuto 88 de un partido en el que había pasado desapercibido para marcar el gol de la victoria y enviar a su equipo a la fase final en Estados Unidos, Canadá y México.
Cuando le preguntaron qué sintió en ese momento, Potter sonrió.
"Que estaba viviendo una especie de experiencia extracorporal, para ser sincero: estaba mirando al arco y, de repente, la mayor parte de nuestro banquillo saltó al campo. Yo pensé: '¿Qué está pasando?'", dijo.
"Y entonces solo piensas: '¿estoy aquí?' Es uno de esos momentos por los que simplemente te sientes agradecido, por formar parte de ellos y vivirlos. Obviamente, siempre estaré agradecido por eso", agregó.
Abucheado por sus aficionados antes de asumir el cargo, el equipo de Potter se ha transformado a los ojos del público mientras se prepara para enfrentarse a Países Bajos, Japón y Túnez en su grupo del Mundial.
"Me encanta el fútbol sueco. Me encanta Suecia. Estaré eternamente agradecido por lo que me ha dado y por las oportunidades que me ha brindado. Formar parte de esto esta noche ha sido un gran honor, un gran honor. Es bonito poder contribuir a algo bueno", señaló Potter con sus hijos vestidos con camisetas de Suecia.
"Los aficionados suecos pueden disfrutar ahora del verano sueco con el Mundial, y estoy seguro de que se beberán unas cuantas cervezas", comentó.
(Editado en español por Carlos Serrano)
