Carlos March y Carlos Vignola llevan al barrio del Abasto Vidé/la muerte móvil, creada por Vicente Muleiro y adaptada anteriormente por Norman Briski. En la obra, lo tétrico y lo grotesco entran en consonancia en una construcción biográfica de Jorge Rafael Videla, que no busca la solemnidad, sino una relectura incómoda y provocadora.
El Dictador es interpretado por Carlos March, mientras que su mano derecha y bufón es Carlos Vignola. La coincidencia de nombres no es azarosa, sino que potencia un juego de espejos. La dupla construye un vínculo cargado de ironía, con momentos brillantes en escena, en los que el humor aparece como herramienta para subrayar el horror. No se titubea a la hora de enseñar al espectador la intención de la obra: llevar al extremo la caricatura sin diluir la dimensión monstruosa de uno de los protagonistas más siniestros de la historia genocida.
Así, las noches de sábado en La Carpintería, ubicada en Jean Jaurès 858, se transforman en un territorio donde la memoria se activa desde un lugar inesperado. Lejos de un abordaje solemne, la obra propone un espacio lúdico que interpela desde el absurdo y la exageración. El ridículo se erige como estandarte, desplegándose en coreografías de claqué, una escenografía dinámica y un texto que incorpora referencias al presente político.
Siguiendo esta línea, la puesta no solo revisita el pasado, sino que también dialoga con la coyuntura actual. Podría dedicarse exclusivamente a hablar alrededor de la figura del genocida en cuestión, sin embargo, de manera muy acertada, construye memoria enlazando con el presente que no está excento del horror y que, por momentos, también es grotesco.
Cómo comprar las entradas para Vidé/la muerte móvil
Las entradas para Vidé/la muerte móvil se compran a través de Alternativa Teatral. Las funciones son los sábados 20 en La Carpintería, ubicada en Jean Jaurès 858, y los tickets tienen un valor de entre 20 y 25 mil pesos. Hay promoción para cuatro personas y las entradas son numeradas.
MÁS INFO
Sinopsis: "El dictador se propone llegar a la muerte en 'buen estado'. Un grotesco teatral donde el genocida, de la mano del bufón (Biondi), recrea su vida y su carrera militar para mostrar las ideas primarias, banales y siempre terribles que sustentaron una dictadura que una y otra vez vuelve a flotar en la vida argentina. Un burlesque político contra un negacionismo que se pretende 'batalla cultural'”.
