La historia puede contarse a través de grandes acontecimientos, de fechas y nombres que quedaron marcados en los libros, pero también puede hacerse desde quienes quedaron atrapados en ellos sin haberlos elegido. En Un puente en la niebla, Hernán Labate toma la Guerra Civil Española como escenario para construir una historia atravesada por el amor, la familia, el exilio y las decisiones que pueden separar incluso a quienes comparten la misma sangre.
La novela sigue a dos hermanos que quedan huérfanos poco después de nacer y que, marcados por el enfrentamiento entre sus familias, crecen con una visión sobre la vida bastante diferente, hasta que llegan a una adultez que los encuentra en una España cada vez más dividida.
A medida que el conflicto político se profundiza, los hermanos toman caminos opuestos: uno se acerca a la vida religiosa y otro a la carrera militar; uno abraza las ideas de la República mientras el otro se posiciona en su contra. Pero el verdadero interés de Labate no está solamente en mostrar cómo la guerra divide a España, sino en observar qué sucede con los vínculos cuando las ideas comienzan a convertirse en fronteras. Sus protagonistas son personas comunes que quedan a merced de decisiones que no tomaron y que deben atravesar el miedo, la incertidumbre, la pérdida y el desarraigo mientras intentan conservar aquello que todavía los une.
Uno de los mayores aciertos de la novela está justamente en esa mirada. Labate evita construir buenos y malos absolutos y se interesa por las zonas grises, las contradicciones y los dilemas morales de quienes vivieron una época atravesada por la violencia. La Guerra Civil aparece entonces no como una sucesión de acontecimientos históricos, sino como una experiencia que irrumpe en la vida cotidiana y modifica para siempre la relación entre familiares, amigos y comunidades. En ese sentido, la novela consigue que una historia ocurrida hace casi un siglo se sienta cercana: porque detrás de los bandos, las ideologías y las batallas hay personas intentando sobrevivir.
Con una narración de casi 500 páginas, Labate construye una novela histórica que busca atrapar sin abandonar la dimensión política de los acontecimientos. El resultado es una historia sobre la guerra, pero también sobre aquello que queda cuando la guerra termina: las familias separadas, las raíces que deben volver a plantarse lejos de casa y una memoria que pasa de generación en generación. Una novela que recuerda que, muchas veces, para comprender la Historia con mayúscula primero hay que mirar las pequeñas historias de quienes tuvieron que vivirla.
Sobre el autor
Hernán Labate nació en Buenos Aires en 1972 y es abogado, profesión de la que se graduó en la Universidad de Buenos Aires. Sin embargo, con el paso de los años asegura sentirse cada vez más escritor y menos abogado. Apasionado por la historia, sus principales intereses como lector están puestos en la Antigua Roma, la Segunda República española, la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, períodos históricos que también atraviesan su obra literaria.
Un puente en la niebla es su segunda novela y forma parte de la colección Una península en llamas, proyecto dedicado a reconstruir distintos momentos de la historia española. El primero fue Sin tu venia, que ya cuenta con una segunda edición y recibió críticas positivas.
