Eduardo Feinmann destruyó a un famoso músico: "Es horrible"

El periodista de Radio Mitre no tuvo piedad con un artista internacional.

16 de febrero, 2026 | 19.18

La llegada de Bad Bunny a la Argentina, precedida por su comentada actuación en el Super Bowl, desató una feroz crítica de Eduardo Feinmann. El periodista, fiel a su estilo confrontativo, aprovechó el aire para desmenuzar no solo la calidad artística del puertorriqueño, sino fundamentalmente su posicionamiento político. En un análisis compartido con Pablo Rossi, Feinmann fue tajante al calificar la obra del "Conejo Malo" y poner bajo la lupa el origen de su éxito masivo.

"Se ha convertido en un fenómeno político y también es un fenómeno cultural o artístico, eso no lo vamos a negar", comenzó admitiendo el conductor, para luego disparar sin filtros: "Es horrible, sé que a millones de personas les gusta". Sin embargo, el eje del ataque no fue estético, sino ideológico, acusando al músico de tener una mirada sesgada sobre las dictaduras latinoamericanas. "Hay que explicar que el tipo es un hipócrita y un caradura porque se le atreve a Trump... Ahora a Maduro y a los tiranos cero, calladito la boca", sentenció.

La acusación más grave de Feinmann apuntó a los supuestos vínculos económicos del cantante en sus inicios. Según el periodista, el ascenso de la estrella urbana no fue producto del azar: "Fue financiado por dinero manchado de sangre del chavismo en los comienzos de él". Esta declaración, que se volvió viral en segundos, se alinea con la postura de Donald Trump, quien tras el Super Bowl calificó el show como "absolutamente terrible" y una "bofetada" a los Estados Unidos, tildando el baile de "repugnante" para los niños.

Por qué Eduardo Feinmann está tan enojado con Bad Bunny

Mientras Rossi señalaba que el músico se ha transformado en el "objeto de la discordia de la grieta continental", Feinmann reafirmó su desprecio por lo que considera un doble discurso militante. Las críticas del periodista surgen en un clima de alta tensión, luego de que Bad Bunny utilizara su vidriera global para cuestionar las políticas migratorias republicanas, ganándose el odio del sector conservador que hoy encuentra en el conductor argentino una voz de eco contundente.