En el mundo de la decoración de interiores comenzó a ganar fuerza una tendencia que rompe con el esquema clásico del living: reemplazar el sillón tradicional por un mueble que se asemeja a una cama baja, amplia y llena de almohadones. Esta propuesta apuesta por un estilo más relajado, versátil y funcional, ideal para quienes buscan ambientes adaptables a distintas situaciones.
A diferencia del sofá convencional, esta “cama-living” suele tener una base baja, tipo plataforma o sommier simple, que se complementa con almohadones grandes que funcionan como respaldo. El resultado es un espacio cómodo para sentarse, recostarse o incluso acostarse por completo. Visualmente aporta una sensación más amplia y moderna, además de invitar al descanso sin tanta estructura rígida.
Uno de sus grandes puntos a favor es la practicidad. No solo cumple la función de sillón para reuniones o momentos de relax frente a la televisión, sino que también puede transformarse en una cama extra cuando se reciben visitas. Esto la convierte en una solución inteligente para departamentos pequeños o espacios donde se busca optimizar cada metro cuadrado.
Además, esta tendencia permite jugar con géneros, colores y texturas. Los almohadones pueden cambiarse según la temporada o el estilo deseado, aportando dinamismo a la decoración sin necesidad de grandes inversiones. Así, esta alternativa se presenta como una opción moderna, cómoda y multifuncional para renovar el living con un aire más relajado y contemporáneo.
Tips para decorar el living de tu casa
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Definir un estilo base: antes de comprar o mover muebles, elegir un estilo (moderno, rústico, minimalista, nórdico) ayuda a mantener coherencia visual y evita mezclar demasiados elementos distintos.
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Jugar con géneros: incorporar almohadones, mantas y cortinas en tonos que combinen aporta calidez y renueva el espacio sin necesidad de grandes cambios.
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Crear un punto focal: puede ser un cuadro grande, un espejo, una pared de color o un mueble destacado. Tener un foco visual ordena la decoración y le da personalidad al ambiente.
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Aprovechar la iluminación: combinar luz natural con lámparas de pie o de mesa genera distintos climas según el momento del día y hace que el living se vea más acogedor.
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Incorporar plantas: plantas de interior aportan frescura, color y vida al espacio, además de mejorar la sensación de bienestar.
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No sobrecargar el espacio: dejar zonas despejadas permite que el living se vea más amplio y armonioso. A veces menos objetos generan más impacto.
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Usar alfombras para delimitar: una alfombra bien elegida ayuda a marcar el área del sillón y aporta textura y calidez.
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Personalizar con detalles: fotos, libros, objetos de viaje o piezas artesanales hacen que el living refleje tu identidad y no parezca un espacio impersonal.
