Al recorrer las calles de la Ciudad de Buenos Aires es posible apreciar una vegetación muy variada y una parte de ella se compone de árboles que en determinados momentos del año ofrecen frutas. Las mismas se encuentran al alcance de cualquiera que tenga la habilidad para arrancarlas y pretenda llevárselas para disfrutarlas por el camino o en su hogar. Sin embargo, no se aconseja consumirlas.
Muchos de los árboles que se encuentran repartidos en distintas partes de la ciudad fueron plantados hace años, y formaban parte de un plan de embellecimiento para que las calles adquieran cierto color en determinados meses. Además, se desprende que algunos de ellos tienen la capacidad de ofrecer frutos si las condiciones climáticas son las adecuadas y si reciben ciertos cuidados.


En la imagen, es posible apreciar que una casa tiene un naranjo en la puerta. Una situación ideal para disfrutar de esta fruta sin tener que gastar dinero, y que puede ser consumida de distinta maneras. No obstante, la recomendación que se suele escuchar es que los frutos que crecen en la calle no son tan aconsejables para su degustación.
Lo primero a mencionar es que no se trata de una cosecha que esté pensada para ser vendida al público, por ende su especie no pasó pruebas de calidad en lo que respecta al sabor. Es probable que se acceda a una fruta bastante amarga y con un gusto alejado al que se conoce. Mientras que el segundo foco pasa por la forma de conservación y la salud de las personas. No hay un tratamiento contra plagas, pero la naranja que se encuentra en la calle puede consumirse en caso de que no haya caído al asfalto y sea lavada en el hogar. Aunque es aconsejable consumir el producto que se vende en las verdulerías.
¿De quiénes son las frutas que crecen en la calle?
Según un estudio realizado, la Ciudad de Buenos Aires cuenta con más de 5000 ejemplares de árboles frutales. La mayoría de ellos se encuentran repartidos en diversos barrios como Liniers, Mataderos, Parque Avellaneda y Recoleta. Entre las especies más repetidas están lo que dan paltas, nísperos y limones. También hay de naranjas y mandarinas.
En lo que respecta a los titularidad de los frutos, si el árbol se encuentra en la vereda es público y cualquier persona puede tomar la cantidad que desee. Esto aplica para plazas y costaneras. Mientras que las veredas de los hogares es algo distinto, debido a que el dueño de la propiedad pudo haberlo plantado hace un tiempo y haberse hecho cargo de su crecimiento. Algo que le da autoridad sobre el alimento. Por lo tanto, ante la duda, lo mejor es preguntar si se puede arrancar y comer.